Habían ido pasando los días, seguimos nuestro camino,
más cautelosos que nunca. Cada vez veíamos más cerca la lejana silueta de la
ciudad en el horizonte. Nos habíamos deshecho de lo que no necesitábamos, con
lo justo íbamos sobrados, más ágiles, más rápidos, menos cansados y más
silenciosos.
Empecé a elaborar pequeñas cuchillas que pensaba
arrojar al primero que alzara la mano contra nosotros, hechas con pedazos de
metal que encontrábamos por el camino.
Miércoles se había vuelto algo sombría, supuse que la había trastornado el pequeño evento de hacía unas semanas con aquellos hombres. Se detenía, con la mirada perdida y vacía, y contemplaba nuestro alrededor como si buscara algo que, evidentemente, no estaba ahí.
-Llevo varios días pensando que deberíamos cambiar de dirección, hemos ido en línea más o menos recta muchísimos kilómetros ya, ¿no crees? –La miré esperando una respuesta, pero todo lo que conseguí fue un suspiro desanimado- Oye, mira, vamos a hacer algo para comer, busquemos un lugar más apartado para hacer una hoguera y luego iremos a por comida, ¿te parece?
Miércoles se había vuelto algo sombría, supuse que la había trastornado el pequeño evento de hacía unas semanas con aquellos hombres. Se detenía, con la mirada perdida y vacía, y contemplaba nuestro alrededor como si buscara algo que, evidentemente, no estaba ahí.
-Llevo varios días pensando que deberíamos cambiar de dirección, hemos ido en línea más o menos recta muchísimos kilómetros ya, ¿no crees? –La miré esperando una respuesta, pero todo lo que conseguí fue un suspiro desanimado- Oye, mira, vamos a hacer algo para comer, busquemos un lugar más apartado para hacer una hoguera y luego iremos a por comida, ¿te parece?
-Vale… -Fue toda su respuesta. Si lo hubiera dicho con
menos ánimo ni siquiera habría salido aire de su boca.
Nos desviamos unos cien metros entrando en un encinar
en el que se oía cantar a algunos pájaros y se oía también el fluir de un
riachuelo. Encontramos bastante madera y un pequeño claro en el que
instalarnos, tras muchos intentos conseguimos encender un pequeño fuego que nos
dio el calor suficiente para no querer irnos de aquél lugar que parecía mágico.
Nos sentamos en un viejo tronco que acercamos hasta la hoguera y preparamos una
sopa de verduras y raíces que sabía más bien a tierra y a corteza de árbol,
pero no estaba mala en absoluto, más bien bastante rica.
-¿Qué te ocurre? Llevas desde aquél día casi sin
hablar, como si fueras un cuerpo vacío, empiezo a estar bastante preocupado.
¿Hay algo que yo pueda hacer?
-Estoy bien, sólo quiero que si encontramos a alguien
no intente matarnos -Hizo una pausa demasiado larga. –Lo que me hicieron esos
hombres… Y lo que les hice yo después, lo que te hicieron a ti… Tengo miedo –Dijo
levantando la cabeza, mirándome con los ojos entrecerrados mientras lágrimas
caían por sus mejillas sucias de andar por el llano.
-No llores, pequeña, yo estoy contigo y te protegeré.
Terminamos de comer cuando la última luz se escondió tras el horizonte y yo hice la primera guardia. Más bien la única, no conseguía dormir y por lo visto Miércoles no parecía ser capaz de mantenerse despierta.
Terminamos de comer cuando la última luz se escondió tras el horizonte y yo hice la primera guardia. Más bien la única, no conseguía dormir y por lo visto Miércoles no parecía ser capaz de mantenerse despierta.
Cuando amaneció yo había caído finalmente en un sueño
profundo, y la pequeña Miércoles se acababa de levantar y estaba preparando un
desayuno a base de unos peces que fue a pescar al río, jamás me contó cómo
había conseguido cogerlos, sin ninguna herramienta, y no eran precisamente
pequeños. Me despertó el olor a pescado asado al fuego.
Desayunamos con una magnífica sonrisa en nuestros
rostros, estaba delicioso, y hacía tiempo que no probábamos comida tan sabrosa.
Al terminar recogimos los bártulos y volvimos al límite del encinar, la bruma
matutina casi hizo que nos perdiéramos, y seguía habiendo aún fuera del bosque.
Caminamos durante un buen rato hasta que el sol se
alzó lo suficiente como para disipar la niebla que empastaba la vista, para
entonces ya habíamos andado poco más de un kilómetro y medio.
-¿Qué es eso? –Preguntó Miércoles, mientras se detenía
en seco y señalaba en la dirección en la que andábamos.
-¿El qué? –Miré hacia el frente e intenté enfocar la
vista, distinguí una especie de sombra entre la niebla, muy a lo lejos. –Yo no
veo nada, sigamos, no hay nada que temer, ayer no vimos pueblos.
A medida que la niebla se disipaba íbamos avanzando, y
a medida que avanzábamos más despacio íbamos, incrédulos, hasta que llegamos a
la base de un enorme muro de unos diez metros de altura, como mínimo, y no
parecía tener fin, miráramos hacia donde miráramos, veíamos un enorme muro de roca
maciza, absoluta y perfectamente lisa, sin ningún sitio del que agarrarse.
Cuando el día se había aclarado del todo vimos que, a los pies de aquella pared
enorme, se encontraban restos de animales y, para nuestra sorpresa, personas, todas
como si intentaran trepar por la lisa superficie de roca viva.
-¿Y ahora qué? –Preguntamos a la vez mientras
mirábamos, incrédulos, aquella magnífica y aterrorizante pared lisa como el
cristal.
-Habrá que rodearla, no podemos quedarnos aquí
eternamente. –Dije, al fin. –Si al final resulta que no se puede pasar ya
veremos qué hacemos.
-De acuerdo estoy, no podemos quedarnos aquí plantados
esperando a que se abra por arte de magia.
-¿Derecha o izquierda? No creo que haya mucha
diferencia –dije.
-Tu derecha, yo izquierda, lo jugamos a piedra, papel
o tijeras, vamos en la dirección del que gane, ¿de acuerdo?
-Pero…
-Ni pero ni nada, hace mucho tiempo que no juegas
conmigo, por lo menos ahora tengo una excusa para hacerte jugar a algo.
-De acuerdo.
Ganó ella, nos dirigimos a nuestra izquierda, a lo
lejos se veían unas colinas, quizás alcanzáramos a ver, por lo menos, lo que
había al otro lado subiendo a alguna de ellas.
Empezamos a andar y nos dimos cuenta de que el sol
justamente nos seguía, de modo que íbamos hacia el oeste.
-Ojalá encontremos algo que no quiera matarnos al
final de este muro –dijo Miércoles, por lo bajo.
-Ojalá, hermanita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dime si te mola, o algo :D