miércoles, 30 de octubre de 2013

CAPÍTULO XII: Un "viejo" Ford

-Aprisa, despierta –susurró Miércoles –alguien se acerca.
-¿Qué?
-Baja la voz, he oído algo fuera.
-Me cago en…

Se oyó crujir de cristales rotos y trasteo de bolsas y cajas mientras algo o alguien se paseaba a su aire por la tienda de la estación de servicio.

-Tenemos que irnos de aquí a la de ya, estábamos tan cerca… ¿No hay manera de arrancar este trasto?
-Hay que encontrar una forma de cargar la batería o habrá que empujarlo, déjame ver si hay algo en el maletero, no sé por qué no hemos mirado antes.

Fui a abrir el maletero del viejo cacharro, aquél viejo Ford escondía una sorpresa muy grata. Al levantar la tapa del maletero vi un generador.

-Un generador… ¿Qué hace un generador en el maletero de un coche?
-No sé, ¿está conectado?
-Voy a ver.

Me metí debajo del coche y vi que el eje de transmisión no estaba, el motor no estaba conectado a nada, y en su lugar había un enorme motor eléctrico conectado al generador, sólo había que encenderlo.

-Esto mola, ¿te apetece hacer un poco de ejercicio? –dije, saliendo de debajo del coche- Si sacamos el motor esto irá muy ligero, lleva un motor eléctrico debajo conectado al generador, consumirá menos y será más fácil de manejar, ¿cómo lo ves?
-Bff… Venga…

No la vi demasiado convencida, pero el hecho de que el motor no tuviera puestos los anclajes y sólo hubiera que levantarlo fue de ayuda. Fui a por una polea y le pasamos una cuerda vieja alrededor, lo atamos, lo levantamos a duras penas y lo pusimos fuera. Lo echamos a un lado y voilá, un coche más ligero y ecológico. Los de Greenpeace estarían contentos.

-Vale, vamos a ver, hay que comprobar que esto funciona.
-Pues date prisa, parece que quien sea que está fuera quiere venir a saludar.

No lo dijo en vano, ya que de pronto empezaron a intentar abrir la puerta, por suerte la habíamos atrancado bien, pero no pareció disuadirles.

-¿Sabes cómo manejar esto?
-Ni idea.
-Bien, pues si giras el volante hacia la derecha así, giras hacia la derecha, al contrario vas a la izquierda, si le das a ése pedal del medio frenas, y si le das al de la derecha aceleras. ¿Entendido?
-Entendido, ¿qué vas a hacer?
-Voy a darle un poco de vidilla a esto, estate preparada.
-Voy.

Se sentó al volante, yo fui detrás para arrancar el generador.

-Que arranque…por favor.

Tiré. Nada. Tiré otra vez. Nada.

-¡Eh! ¿Quién anda ahí? –gritó quién fuera que aporreaba la puerta, casi habían conseguido abrirla-.
Tiré otra vez.

-Me cago en la leche…

Tiré hasta la mitad, dejé reposar y tiré de nuevo.

-¡Bingo!

El generador empezó a rugir como salido del infierno, corrí a meterme en el coche.

-¡Arranca!

Miércoles le dio gas a tope y salimos disparados, embestimos directamente la pared de enfrente, nos llevamos por delante unas cajas de correas viejas y bidones usados de plástico, atravesamos la pared de placas de yeso y madera y fuimos a parar a la carretera.

-Dale lo más rápido que se pueda todo el tiempo que puedas, no tengo ningunas ganas de saber por qué tenían tantas ganas de conocernos.

Parecía que ella estaba más sobresaltada que el tipo que acababa de lograr abrir la puerta para ver como un coche salía disparado atravesando una pared sin inmutarse.

Avanzamos varios kilómetros y nos cambiamos de sitio, no parecía estar tranquila al volante. Avanzamos un poco más y nos desviamos por un caminito que se ocultaba en una arboleda a unos cientos de metros.

-Esperaremos aquí, ocultos. ¿Estás bien?
Tardó en contestar.
-Sí, sólo es que no había hecho esto nunca y me he quedado un poco sobresaltada. ¡Ha sido emocionante! ¿No crees?
-Bueno, no has estado mal. Titular del día, Miércoles domina la situación salvando varias vidas humanas. –Solté una risotada mientras ella me miraba incrédula.
-Eres infantil a matar.

Me sacó la lengua y se puso a mirar por la ventana.

-Oye, ahora que hablamos de salvar vidas, ¿qué te parece si le das un poco al pedal ése y nos sacas de aquí? A estos amigos parece que les apetece invitarnos a comer…nos.

Me giré de golpe e inmediatamente di gas a fondo para salir de ahí. Varias docenas de seres humanoides de desagradable aspecto habían salido de entre los árboles y arrastraban los pies hacia nosotros con gesto agresivo.

-Hermanita, esto empieza a tocar un poco la moral, ¿de dónde salía esa gente?
-No sé…
-Bueno, repasemos, ¿que hemos podido recuperar de la estación de servicio?
-Poca cosa, ¡epa! Tenemos un mapa. Mira.

Me enseñó un mapa escrito en varios idiomas. Parecía ser que estábamos en algún lugar de Francia. Parecía que aquella especie de “apocalipsis” había transformado el terreno, la fauna, la flora, el clima. Nada era como yo lo recordaba.

-También encontré este periódico, aunque es de hace bastante, no entiendo ni jota de lo que pone.
-A ver, trae –examiné el texto, definitivamente era francés,rezaba "La menace d'une guerre chimique provoque la terreur dans l'Est". Busqué la fecha y lugar. No entendí el lugar en sí, pero la fecha… 
La fecha no podía estar bien. Paré el coche en seco.

–Seis de Marzo de 2641…

2 comentarios:

  1. Para el episodio que viene quiero un asno mallorquin con una trompeta a modo de cuerno de unicornio.

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  2. Vale, pero no me lo pongas en Anónimo, calamar xD

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