-Aprisa, despierta –susurró
Miércoles –alguien se acerca.
-Un generador… ¿Qué hace un generador en el maletero de un coche?
-Que arranque…por favor.
-Me cago en la leche…
Me sacó la lengua y se puso a mirar por la ventana.
-¿Qué?
-Baja la voz, he oído
algo fuera.
-Me cago en…
Se oyó crujir de
cristales rotos y trasteo de bolsas y cajas mientras algo o alguien se paseaba
a su aire por la tienda de la estación de servicio.
-Tenemos que irnos de
aquí a la de ya, estábamos tan cerca… ¿No hay manera de arrancar este trasto?
-Hay que encontrar una
forma de cargar la batería o habrá que empujarlo, déjame ver si hay algo en el
maletero, no sé por qué no hemos mirado antes.
Fui a abrir el maletero del
viejo cacharro, aquél viejo Ford escondía una sorpresa muy grata. Al
levantar la tapa del maletero vi un generador.
-Un generador… ¿Qué hace un generador en el maletero de un coche?
-No sé, ¿está conectado?
-Voy a ver.
Me metí debajo del coche
y vi que el eje de transmisión no estaba, el motor no estaba conectado a nada,
y en su lugar había un enorme motor eléctrico conectado al generador, sólo
había que encenderlo.
-Esto mola, ¿te apetece
hacer un poco de ejercicio? –dije, saliendo de debajo del coche- Si sacamos el
motor esto irá muy ligero, lleva un motor eléctrico debajo conectado al
generador, consumirá menos y será más fácil de manejar, ¿cómo lo ves?
-Bff… Venga…
-Bff… Venga…
No la vi demasiado
convencida, pero el hecho de que el motor no tuviera puestos los anclajes y
sólo hubiera que levantarlo fue de ayuda. Fui a por una polea y le pasamos una
cuerda vieja alrededor, lo atamos, lo levantamos a duras penas y lo pusimos
fuera. Lo echamos a un lado y voilá, un coche más ligero y ecológico. Los de
Greenpeace estarían contentos.
-Vale, vamos a ver, hay
que comprobar que esto funciona.
-Pues date prisa, parece
que quien sea que está fuera quiere venir a saludar.
No lo dijo en vano, ya
que de pronto empezaron a intentar abrir la puerta, por suerte la habíamos
atrancado bien, pero no pareció disuadirles.
-¿Sabes cómo manejar
esto?
-Ni idea.
-Bien, pues si giras el
volante hacia la derecha así, giras hacia la derecha, al contrario vas a la
izquierda, si le das a ése pedal del medio frenas, y si le das al de la derecha
aceleras. ¿Entendido?
-Entendido, ¿qué vas a hacer?
-Voy a darle un poco de vidilla a esto, estate preparada.
-Entendido, ¿qué vas a hacer?
-Voy a darle un poco de vidilla a esto, estate preparada.
-Voy.
Se sentó al volante, yo
fui detrás para arrancar el generador.
-Que arranque…por favor.
Tiré. Nada. Tiré otra
vez. Nada.
-¡Eh! ¿Quién anda ahí? –gritó
quién fuera que aporreaba la puerta, casi habían conseguido abrirla-.
Tiré otra vez.
-Me cago en la leche…
Tiré hasta la mitad, dejé
reposar y tiré de nuevo.
-¡Bingo!
El generador empezó a
rugir como salido del infierno, corrí a meterme en el coche.
-¡Arranca!
Miércoles le dio gas a
tope y salimos disparados, embestimos directamente la pared de enfrente, nos
llevamos por delante unas cajas de correas viejas y bidones usados de plástico,
atravesamos la pared de placas de yeso y madera y fuimos a parar a la carretera.
-Dale lo más rápido que
se pueda todo el tiempo que puedas, no tengo ningunas ganas de saber por qué
tenían tantas ganas de conocernos.
Parecía que ella estaba
más sobresaltada que el tipo que acababa de lograr abrir la puerta para ver
como un coche salía disparado atravesando una pared sin inmutarse.
Avanzamos varios
kilómetros y nos cambiamos de sitio, no parecía estar tranquila al volante.
Avanzamos un poco más y nos desviamos por un caminito que se ocultaba en una
arboleda a unos cientos de metros.
-Esperaremos aquí,
ocultos. ¿Estás bien?
Tardó en contestar.
-Sí, sólo es que no había
hecho esto nunca y me he quedado un poco sobresaltada. ¡Ha sido emocionante!
¿No crees?
-Bueno, no has estado
mal. Titular del día, Miércoles domina la situación salvando varias vidas
humanas. –Solté una risotada mientras ella me miraba incrédula.
-Eres infantil a matar.
Me sacó la lengua y se puso a mirar por la ventana.
-Oye, ahora que hablamos
de salvar vidas, ¿qué te parece si le das un poco al pedal ése y nos sacas de
aquí? A estos amigos parece que les apetece invitarnos a comer…nos.
Me giré de golpe e
inmediatamente di gas a fondo para salir de ahí. Varias docenas de seres
humanoides de desagradable aspecto habían salido de entre los árboles y
arrastraban los pies hacia nosotros con gesto agresivo.
-Hermanita, esto empieza
a tocar un poco la moral, ¿de dónde salía esa gente?
-No sé…
-Bueno, repasemos, ¿que
hemos podido recuperar de la estación de servicio?
-Poca cosa, ¡epa! Tenemos
un mapa. Mira.
Me enseñó un mapa escrito
en varios idiomas. Parecía ser que estábamos en algún lugar de Francia. Parecía
que aquella especie de “apocalipsis” había transformado el terreno, la fauna,
la flora, el clima. Nada era como yo lo recordaba.
-También encontré este
periódico, aunque es de hace bastante, no entiendo ni jota de lo que pone.
-A ver, trae –examiné el
texto, definitivamente era francés,rezaba "La menace d'une guerre chimique provoque la terreur dans l'Est". Busqué la fecha y lugar. No entendí el
lugar en sí, pero la fecha…
La fecha no podía estar bien. Paré el coche en
seco.
–Seis de Marzo de 2641…
Para el episodio que viene quiero un asno mallorquin con una trompeta a modo de cuerno de unicornio.
ResponderEliminarVale, pero no me lo pongas en Anónimo, calamar xD
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