Tras la súbita y seca revelación de que llevaba varios
cientos de años de desfase respecto al mundo real tuve que tomar un poco el
aire. Salimos de la carretera, avanzamos tanto como pudimos pero la reserva de
combustible era limitada, y aunque parecía que habíamos conseguido llegar a
escasos kilómetros de la ciudad, que cada vez parecía más inalcanzable, aún nos
faltaban varios días de camino, y cada vez estábamos menos convencidos de
volver a lugares edificados, hasta ahora sólo nos habían traído problemas,
huidas rápidas y sustos innecesarios.
-Llevas sin hablar desde hace dos días, ¿quieres decirme qué
te pasa?
-La última vez que recuerdo haber salido a la calle un día
cualquiera, con gente viva alrededor y tal, era el año 2015.
-Tus muelas, eso no es verdad, no puede serlo, ¿cuántos años
tienes? Deberías ser el anciano más anciano de entre todos los ancianos. ¿No te
quedas conmigo, verdad? –Su cara empezó a transformarse en una mueca de
absoluta incomprensión, me miraba fijamente con sus ojos bien abiertos,
luminosos.
-No, amanecí en una especie de hospital, no recuerdo
demasiado, no recuerdo cómo llegué allí, recuerdo un accidente de moto,
volviendo de trabajar un día a finales de verano, me debí quedar inconsciente y
me desperté en una clínica de mi ciudad.
-Ni idea, aquí hospitales lo que son hospitales no hay, hace
mucho que no hay. Los avances de ingeniería médica y genética nos permiten
curarnos con un aparatito bastante caro, pero nos cura prácticamente cualquier
cosa, incluso se ha alargado la esperanza de vida hasta los doscientos años,
luego dejaron de funcionar y empezó la guerra. ¿No recuerdas nada más?
-Cuando salí del hospital no había nadie, todo estaba vacío, como si la gente se hubiera desvanecido, no sé por qué. –La cabeza empezaba a dolerme, no había pensado en ello desde hacía tiempo, algunas cosas ni siquiera sabía si eran reales…
-Cuando salí del hospital no había nadie, todo estaba vacío, como si la gente se hubiera desvanecido, no sé por qué. –La cabeza empezaba a dolerme, no había pensado en ello desde hacía tiempo, algunas cosas ni siquiera sabía si eran reales…
-¿Desvanecido? ¿Desaparecido? Eso empieza a sonarme a algo,
¿qué más recuerdas?
-Vagué por la ciudad, me encontré con una refugiada y huimos
de una especie de entes que nos perseguían entre la niebla que se iba formando,
ni siquiera llegamos a verlos. Luego tuvimos un encuentro con un ser extraño
que nos contó la historia de cómo había acabado así la ciudad, no tenía tampoco
demasiado sentido. Lo siguiente que recuerdo es que dormimos mi compañera y yo
en la guarida de aquél tipo y desperté sólo, en la absoluta oscuridad, y a merced
de una bestia enorme y horrible que dormía en frente de mí. Intenté escapar
sigilosamente, pero como no veía nada acabé despertando al ser, que me
persiguió por una especie de red de túneles hasta que conseguí salir a una
calle, una vez ahí me escondí sólo para ver como un grupo enorme de aquellos
seres de la niebla pasaba muy cerca de mí. Entre medias recuerdo haber ido
vagando por una zona desértica en moto, dejando familia y trabajo atrás,
emprendí una especie de viaje para encontrarme a mí mismo. Luego desperté en
aquella especie de hospital.
-Creo que ya sé qué te pasó, lo leí en un libro de historia
cuando aún iba a clase, recuerdo que hablaba algo así como que allá por tu
época hubo una serie de personas que se quedaron inconscientes por causas
habituales el mismo día, y al despertar no veían a la gente, o les veían muy
distorsionados, nadie conseguía hablar con ellos, reaccionaban de forma
aterrorizada y violenta. Se relacionaron los casos con alguna clase de
esquizofrenia o paranoia muy extraña. Se encerró a los que la padecían en
hospitales psiquiátricos para su seguridad y posterior estudio, algunos
murieron a causa de las pruebas y otros a causa de sus constantes intentos de
huida provocados por el miedo a lo que creían ver. Supongo que tú eras uno de
esos pacientes, el recuerdo de haber emprendido ese viaje puede ser debido a
que realmente lo emprendieras, aunque no creo que estuvieras dejando nada
atrás, quizás sólo fue una forma de tu mente de mantenerse cuerda. Cuando
vieron que no sabían qué hacer con aquellos pacientes los mandaron a un
proyecto experimental de criogenización que permitiría que se les estudiara en
un futuro y quizás se pudiera encontrar una cura, además así se pondría en
práctica la maquinaria.
-O sea, que sufrí una especie de enfermedad mental, estoy
loco, y encima me congelaron y me mandaron al futuro.
-Más o menos, bueno, ¡un poco loco sí que estás! –Empezó a
reír y me abrazó- Por lo menos sigues vivo y no parece que hubiera secuelas
graves. Digo yo que el hospital en el que recuerdas haber despertado fue en el
que estudiaban tu caso.
-Pues no fue demasiado bien…
-Bueno, tampoco esperes mucho, la sociedad cambió mucho en
ése tiempo, pero se mantuvo en que imagen y dinero lo eran todo.
-Qué raro…-Inquirí en tono sarcástico- ¿Por cierto, qué hay
para cenar?
-Pues no sé qué es, pero me lo encontré no muy lejos, es
como una especie de rata gigante, con las raíces que he recogido estará muy
rico, o vomitivo, pero será comida igualmente.
Sonrió de oreja a oreja y me empujó fuera de la pequeña
chabolilla que nos habíamos hecho con despojos, el coche y unas lonas.
-Ahora consígueme algo con lo que encender el fuego, esta
casucha está bien, pero piensa que mañana hay que recoger todo e irnos, y
tenemos que ir ligeros. Vamos, que oscurece.
-Sí, mamá –le dije con una sonrisa.
-Que te den, date prisa, en serio.
Fui a por cuatro rastrojos y las ramas que pudiera
encontrar, que no fueron muchas. Miércoles estaba despellejando al pobre animal
que había encontrado y había que darse prisa o empezaría a oler.
Esa misma noche llovió, temíamos volver a encontrarnos en
medio de una marisma, pero por suerte no fue así. Aunque no pudimos pegar ojo
mientras intentábamos que no todo se nos empapara.
Por la mañana tendimos toda la ropa, mantas, sacamos ollas,
cuchillos, zapatos, todo. Todo tenía que secarse.
-Creo que no nos iremos hoy, a este paso, por lo menos.
-Calla, no llames al mal tiempo, a ver si sale un poco el
sol y nos seca la ropa o algo.
A lo largo del día aprovechamos para hacer inventario de lo que
nos sobraba, que no era poco. En ese tiempo habíamos acumulado gran cantidad de
cacharros que “podrían servir en caso de…”, pero que no llegamos a usar para
nada y sólo servían para abultar. Dejamos lo que nos sobraba a parte y nos
preparamos para dormir dentro del coche esa noche. Por lo menos sabíamos que
estaría seco, no había rastro de riadas por la zona así que con que no nos entrara
agua por el techo bastaría.
Aunque no pareció que fuera a hacer falta, el cielo estaba despejado, y pudimos mentalizarnos para ir por la mañana a la ciudad, donde esperábamos encontrar, por lo menos, suministros y, quizás, algunos supervivientes que no hubieran perdido la razón.
Aunque no pareció que fuera a hacer falta, el cielo estaba despejado, y pudimos mentalizarnos para ir por la mañana a la ciudad, donde esperábamos encontrar, por lo menos, suministros y, quizás, algunos supervivientes que no hubieran perdido la razón.
-Buenas noches, hermanita.
-Buenas noches, hermanote.
-Cállate, siempre igual.
-Cállate tú, por lo menos yo dormiré bien, que quepo en mi
asiento sin hacer cosas raras.
-Déjame en paz, no tengo la culpa de no ser bajito,
renacuaja.
-Serás…
En aquél preciso momento un trueno ensordecedor nos dejó con
la palabra en la boca mientras un rayo caía justo a nuestra derecha, donde
nuestra chabola había estado durante parte del día, hasta que la deshicimos
para ahorrar tiempo por la mañana.
-Tengo miedo.
-Tranquila, no pasará nada, se supone que tenemos que abrir
las ventanas y no tocar la chapa del coche.
La abracé y pasamos despiertos lo que quedaba de noche a
base de truenos y rayos en la tormenta eléctrica más fuerte que ninguno
recordábamos.
Por la mañana estábamos molidos, no mediamos palabra,
salimos del coche, agarramos las mochilas y empezamos a andar. No había mucho
más que hacer. La ciudad estaba un largo día de camino. Iba a ser muy largo.
Me EN-CAN.TA! Al fin una explicacion para todo! Es genial!
ResponderEliminarComo consejo de lector, los detalles son buenos, tal vez indicar que sueltan un objeto concreto hace pensar al lector que mas tarde ese objeto va a tener relevancia o cosas asi.
Detallitos que al principio parecen irrelevantes pero luego te hacen pensar.
Si le vuelves a dar un buen giro de tuerca y me haces pensar mas esto sera excelentisimo, espero mas <3!