lunes, 11 de noviembre de 2013

CAPÍTULO XIV: En la oscuridad


Al cabo de varios kilómetros encontramos restos de un campamento reciente, había cenizas aún humeantes y huellas de ruedas.

-Debemos andar cerca de los que nos encontraron en la estación de servicio.

-Pues habrá que andarse con mucho ojo, no sabemos si son amistosos.

-¡Tampoco sabemos si son peligrosos! ¿Siempre tienes que verlo todo negro? Nadie te cae bien, todo siempre es malo. Pues yo echo de menos estar con gente, la justa y necesaria, pero hablar con alguien de vez en cuando viene bien, ¿sabes?

-Eso no es verdad, tú me caes bien. Es sólo que… No sé. Me da miedo que pueda pasarte algo malo.

-¿Algo malo? ¿Eres consciente de en qué mundo vivimos? Tras la Séptima Guerra la sociedad volvió casi en su totalidad hacia atrás varios siglos, después, justo cuando parecía que empezábamos a evolucionar de nuevo, empezaron los casos de terrorismo químico. Ataques anónimos contra todos los países, ni siquiera había razones políticas, no tiene sentido. Después de eso el mundo acabó en lo que puedes ver, un páramo medio destruido lleno de gente que intenta matarse mutuamente y criaturas que sólo buscan devorar carne fresca y sana. ¿No crees que ése “algo malo” ya ha pasado? Eres increíble.

-Eh, todo eso yo me lo he perdido, intento sobrevivir, ¿de acuerdo? Me gustaría que pudiéramos dormir por la noche sin estar pendientes de si amaneceremos enteros.

-Pareces mi padre.

-No me digas ésas cosas, que me deprimo…

-No me pongas ésa cara, ven. Lo siento, hermanito.

-Desde que desperté sólo me han pasado cosas malas, incluso antes siquiera de que me congelaran, si es que lo hicieron, sólo recuerdo una vida insulsa y vacía.

-Bueno, no es así del todo. Piensa que has sobrevivido a muchas cosas difíciles, incluso tuvimos que huir de aquél troll, y hemos viajado en un islote flotante por un río. Creo que eso no es moco de pavo.

-Tienes razón. Eh, vamos a seguir un rato más, ¿vale? Luego acamparemos.

-Bien, pues vamos, aunque no estoy segura de querer cruzarme con esta gente.

-¿Ves? ¡Eres como yo! –Empecé a reírme mientras Miércoles me atizaba con una rama que encontró en el suelo. -¡No me pegues! La verdad duele, ¿eh?

-¡Cállate!

Me persiguió, dando vueltas por el lugar hasta que tropecé con una rodera que habían dejado los antiguos inquilinos del lugar.

-¿Estás bien?

-Sí, estas roderas parecen más recientes que las demás, veamos a dónde conducen.

Seguimos aquellas marcas de neumáticos durante varios cientos de metros, siempre vigilando que nadie estuviera vigilándonos ni siguiéndonos. Al final desistimos y volvimos al campamento. Buscamos si habían dejado algo útil atrás, pero no hubo suerte.

-Se está haciendo tarde, ¿vas tú a por leña? Usaremos las brasas que queden calientes para facilitar encender el fuego, hay que hacerlo pequeño para que no haga mucho humo. Yo buscaré algo para comer.

-De acuerdo.

Miércoles partió y empezó a recoger ramitas y hierbas secas por los matorrales cercanos y yo fui hacia una arboleda cercana donde esperaba que hubiera algún animalillo que llevarnos al estómago. Finalmente encontré una especie de rata gigante que debía pesar unos quince kilos, así que tendríamos para rato.
Después de seguirla durante varios cientos de metros, a hurtadillas, intentando ser todo lo sigiloso posible, conseguí apresarla y le partí el cráneo de una pedrada.
No es que me guste matar, ni siquiera me gusta saber que ‘algo’ ha muerto, sea un animal, planta, insecto, o lo que sea. Pero había que comer, y el ser humano es omnívoro por alguna razón.
Después de llevarme la cena hasta un pequeño arroyo cercano a lavarla y quitarle la piel, cogí una rama, até aquél animal por las patas a la rama y me la cargué al hombro. Casi había oscurecido, así que fui corriendo de vuelta al campamento.

Miércoles había preparado una lona para cubrirnos por si llovía, el fuego estaba casi apagado, y ella no estaba.

-¿Dónde estará? ¡Miércoles! ¿Dónde te has metido?

No hubo respuesta. Esperé un par de minutos, puse a la desdichada rata colgada sobre el fuego, que avivé ligeramente para que se empezara a cocinar, cogí el cuchillo y salí a buscarla.
Tras caminar en círculos durante un rato, por si se hubiera caído por los alrededores y hubiera quedado tendida, me acordé de las roderas.

¿Y si han vuelto? ¿Se la habrán llevado? ¿A dónde?

Sólo podía pensar en lo horribles que sabía que podrían ser un grupo de hombres adultos, y posiblemente necesitados, con una chica indefensa.
Fui directo a por la linterna de manivela, con eso era imposible quedarse sin pilas. Busqué el lugar donde empezaban las roderas y empecé a seguirlas.

Anduve en la oscuridad durante lo que me pareció una eternidad, con la linterna apagada, sólo iba a usarla si hacía falta, si me veían podría ser el fin. Cuando estaba a punto de darme por vencido y volver para esperar al alba divisé una luz tenue a lo lejos. Fui directo hacia ella.
Me acerqué despacio, era una casucha medio en ruinas. Distinguí varios vehículos que parecían hechos a base de piezas, como buggys hechos de chatarra. Vi que la luz provenía de una ventana con unos tablones que la cerraban en su mayoría.
Dentro vi varias personas durmiendo, no pude distinguir si eran hombres, mujeres, o simples críos, estaban todos juntos, conservando el calor. Debía haber media docena.
También vi una puerta al otro lado que daba a otra estancia. Levemente se oía a alguien trasteando con algo en esa habitación, de ahí venía la luz.

De pronto oí un grito.

Un grito de una chica.

¡Miércoles!

2 comentarios:

  1. ASDAFASDAFASDFA ES GENIAL >___<

    Me has dejado con las pelotas en la boca, ojala miercoles sobreviva T___T

    PD: Ligera sugerencia de lector, las acotaciones de personaje en despues de que hablen ayudan al lector a entender mejor cuando los otros hablan, a veces las exclamaciones no bastan xD

    En plan de "Maldita sea" - Dijo James maldiciendo mientras observaba como aquella criatura partia hacia algun recondito lugar al que el no seria capaz de acompañarla.


    Algo en ese plan ayuda mucho al lector, solo lo comento ^^

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    1. Se agradece el comentario, ya veremos qué pasa con Miércoles ;) Aún no he pensado en cómo seguirá la cosa.
      Y tendré en cuenta lo de acotar, espero que no haya sido muy lioso, como ya he dicho algunas veces, la historia la voy escribiendo sin ni siquiera pensarla, sólo alguna vez me paro porque creo haber escrito algo que me suena raro y lo corrijo. Sólo presto atención a las no muy comunes rayitas rojas debajo de palabras mal escritas (y bajo diminutivos y cosas así, también salen).

      ¡Más en la próxima entrega! :D

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